El I Ching como herramienta para enlazarnos con el mundo energético

El I Ching es un modelo simbólico utilizado por la cultura china. La esencia de su lenguaje subyace en un código binario, que también ha sido utilizado en distintos tiempos y culturas; los códices Mayas y árabes utilizaban sucesiones de puntos y rayas, nuestra cultura utiliza 0 y 1 para almacenar información en los sistemas informáticos, en los códigos de barras, y la ciencia actual lo ha descubierto  en el código genético ADN.

Para los filósofos chinos, el cambio es la base de la existencia y la energía es la fuerza responsable del cambio ya que nace de la interacción de dos energías opuestas (bipolares) que penetran en el universo. Propusieron como modelo explicativo de estas energías polares el Yin y el Yang, llamando Qia la energía que oscila entre estas dos fuerzas.

Los filósofos chinos propusieron como modelo explicativo del cambio del universo dos fuerzas opuestas, pero complementarias; el Yin y el Yan. A partir de su interrelación nace la teoría de los cinco elementos aplicada en el Feng Shui

La base de estudio de los sabios chinos es la unión del Yin y el Yang; de la oscuridad y la luz, del mundo de los sentidos y el mundo de los pensamientos. Para transmitir esta base de conocimiento crearon el I Ching (representado en el “libro de los cambios) donde lo más simple tiene la capacidad de expandirse a lo más infinito.

Estas dos energías opuestas dan origen a las cuatro imágenes que engendran a los ocho símbolos antiguos o Kuas del I Ching. Son imágenes de tres trazos, y cada uno de los trazos puede expresar los principios de la energía Yin o la energía Yang.

El juego de fuerzas bipolares del universo, generan ocho pautas energéticas representadas en el I Ching que reflejan el cambio en el universo.

Estos símbolos expresan diferentes pautas energéticas y podemos acceder a su información a través de nuestro cerebro simbólico (hemisferio derecho). Utilizando los símbolos activamos canales de energía en nuestro cuerpo (meridianos principales) estimulando su flujo y haciéndonos conscientes de emociones latentes que nos invita a reír, llorar, recordar, depende del estado en que nos encontremos.

Tenemos dos canales de cognición; el hemisferio izquierdo racional que trabaja con pensamientos e ideas  y el hemisferio derecho que trabaja con intuiciones,  donde desarrollamos la creatividad.

Estamos acostumbrados a utilizar nuestro cerebro racional para manejarnos en el mundo cotidiano; pensamos, reflexionamos, clasificamos, discriminamos, obtenemos toda la información del exterior a través de nuestra percepción que está condicionada por nuestras creencias, nuestras limitaciones. Sin embargo al hemisferio intuitivo no le ponemos tanta atención, y no nos damos cuenta de que también lo podemos utilizar para solucionar problemas o sucesos que nos acontecen en la vida, y que con la razón no encontramos la manera de abordarlos, resignándonos creyendo que no es posible cambiar la situación.

¿Cómo desarrollar nuestro hemisferio derecho?

El cerebro derecho o emocional, aprende recordando a través de imágenes, símbolos, haciendo conexiones y obteniendo información de un banco de datos de una memoria colectiva.

El I Ching nos sirve como herramienta para desarrollar nuestro hemisferio derecho. Mayoritariamente el I Ching es conocido como oráculo a través de “El libro de los cambios”. El método utilizado es tirar tres monedas, obtener un símbolo y leer su interpretación y a partir de ahí sacar nuestras conclusiones, pero seguimos sutilizando el hemisferio izquierdo. Hay más métodos de abordar la simbología del I Ching, entre estos métodos está el trabajar nosotros directamente los símbolos, sin leer su interpretación, a través del silencio y activando el hemisferio derecho.

Abordándolo de este modo los símbolos nos hablan directamente a nosotros mostrándonos el momento emocional, racional y energético en el que nos encontramos. A cada persona, el símbolo le puede dar una sensación distinta siendo el mismo símbolo, ya que a cada uno le sitúa en el momento en que está y las soluciones que necesita o están a su alcance.

Utilizando el I Ching activamos canales de energía de nuestro biocampo obteniendo una comprensión directa, sin palabras, desarrollando nuestra intuición y creatividad.

Este método de acercarnos al símbolo nos ayuda a crear conexiones con la energía que nos rodea, prestar atención a las señales que nos envía el cuerpo facilitando trabajar con bloqueos y desarrollar una actitud que nos permita afrontar situaciones del día a día que no implique un desgaste físico y emocional.

“El poder energético del I Ching” es un taller donde ampliamos la visión del I Ching y nos adentramos en el conocimiento energético de sus hexagramas activando nuestro cerebro simbólico. Aprenderemos a generar estrategias de energía que podemos incorporar en el día a día para poder realizar cambios significativos en aquellas áreas de nuestra vida que tenemos bloqueadas.

Si estás interesado en este taller contacta con 

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