Feng Shui: Un Mundo Energético

A lo largo del tiempo, diferentes culturas han desarrollado su visión del mundo energético. Hemos  oído hablar sobre los chakras, los meridianos de acupuntura, el aura, la física cuántica, los campos electromagnéticos, la electricidad, la energía de las plantas, árboles, minerales..

Disciplinas como la geomancia nos ha mostrado cómo la tierra está formada por redes energéticas que tejen una retícula De hecho, hoy en día sabemos que todo en el mundo, es energía con distintas intensidades y vibraciones. 

Nosotros tenemos nuestro propio campo energético que está concebido para conectarse y vincularse a éstas redes. Recibimos influencias de la luna y de los astros, al estar en contacto con la naturaleza. Y en nuestro entorno más cercano de las personas con las que nos relacionamos, las emociones y la vida en ciudad. 

Antiguas culturas hacían referencia a la conexión que teníamos con el mundo a través de nuestro cuerpo energético, que hemos ido perdiendo a lo largo del tiempo y en muchos casos se ha roto. Siendo la razón por la que nos sentimos incompletos y vivimos en un mundo  individualizado.  

Durante siglos, para sobrevivir y adaptarnos al entorno y crear la sociedad y el mundo en el que vivimos, nos hemos apoyado en el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro (racional, organizador, clasificador, discriminador), en detrimento del hemisferio derecho (intuitivo, simbólico, integrador).  Esto nos ha llevado a crear un mundo relativamente más seguro y más cómodo, pero a su vez ha menguado nuestra capacidad intuitiva e integradora haciendo que perdamos la conexión con el mundo que nos rodea,  con nosotros mismos y con los demás. Por eso, no es de extrañar que a veces nos sintamos incompletos, esa sensación de que nos falta algo, pero no identificamos qué es.   

El estilo de vida que llevamos es desgastante, nos agotamos física y mentalmente. Las grandes ciudades con sus edificios de hormigón y la exposición a campos electromagnéticos, entre otras cosas, dificultan que podamos recuperarnos. 

Nosotros tenemos un vínculo con el espacio que habitamos. Es un intercambio;  Al igual que salimos al campo, a la naturaleza, o al mar para relajarnos y vitalizarnos, en un espacio desvitalizado, si estás bien y no pasas mucho tiempo en ese lugar no te afectara tanto, pero si estás cansado o agotado aún te sentirás más cansado o irritado,  más susceptible, sin ganas de hacer nada o sintiendo que te cuesta hacer las cosas. 

Es importante que pongamos atención a nuestro cuerpo y a nuestro espacio (casa, lugar de trabajo). Cómo percibimos el mundo y las personas con las que nos relacionamos,

Hay  relaciones personales y situaciones que nos afectan a nivel emocional. Y espacios que habitamos o donde pasamos parte de nuestro tiempo que nos desvitalizan.

Aplicando Feng Shui es posible, energéticamente, modificar las características de los espacios en los que habitamos o desarrollamos nuestro trabajo. Podemos aumentar nuestra energía y evitar desvitalizarnos.

Mi camino fué inicialmente a través del Feng Shui y la geobiología, en los últimos años aplicando geo-acupuntura y utilizando armonizadores específicos que desbloquean y activan la energía del espacio, creando conexiones más fluidas con sus habitantes.

El propósito del Feng Shui, es poner a nuestro alcance una herramienta que nos permita aprovechar el lugar que habitamos, o donde realizamos nuestras actividades, con el fín de crear un espacio armónico donde podamos volver a reconectarnos con el mundo que nos rodea y con nosotros mismos..

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