FENG SHUI EN EL DESPACHO

El lugar donde trabajamos puede influenciarnos en nuestra calidad de trabajo y eficiencia. En ocasiones, nuestro puesto de trabajo se limita a nuestro escritorio, pero lo que tenemos en nuestra mesa y su ubicación dice mucho respecto a la actividad que desempeñamos. También de forma más o menos inconsciente reflejamos como nos sentimos.

La técnica del Feng Shui nos puede ayudar a organizar y distribuir un despacho de manera que nos estimule y motive a la hora de trabajar y alcanzar nuestros objetivos.

Según el Feng Shui, nuestro lugar de trabajo debe buscar la armonía entre el Yin y el Yang, donde podamos conseguir un estado de relajación y concentración (Yin), pero que a su vez estimule la actividad (Yang).

Si se trabaja en una oficina normalmente no se tiene opción de ubicar el despacho, pero si se trabaja desde casa tenemos más posibilidades de poder elegir. Si nuestro trabajo está relacionado con la gente y hay entradas y salidas frecuentes, es mejor ubicarlo en la parte frontal de la casa. Si es más tranquilo y  enfocado a trabajar con tranquilidad y paz, las habitaciones de la parte de atrás y los estudios serán más aconsejables al estar alejados de las zonas de paso.

Las pautas a seguir tanto en una oficina como en el despacho de una vivienda son las mismas, teniendo en cuenta en esta última, que no interfieran las diferentes actividades entre las estancias de la casa.

En la armonización de una vivienda, el despacho se trataría como una habitación más dentro del Pa Kua  general de la casa. Por otra parte, las ocho aéreas energéticas representadas en el Pa Kua, pueden ser trasladadas al despacho para armonizar el espacio con los elementos correspondientes según su energía ( madera, fuego, tierra, metal , agua), utilizando mobiliario, colores y elementos decorativos como cuadros, alfombras, plantas, etc.

Si nuestro puesto de trabajo es un escritorio o cubículo podemos aplicarlo de la misma manera teniendo como referencia la mesa de trabajo.

De acuerdo al feng Shui, según nuestra fecha de nacimiento, tenemos una dirección energética más favorable. Lo ideal es posicionar el escritorio encarando esa dirección o una de las complementarias. Si no es posible, podemos poner el Kua o Trigrama que nos representa en frente de nosotros, podemos utilizar nuestra imaginación para que quede como un elemento decorativo. Los símbolos de los trigramas poseen su propia carga energética.

Las propuestas de Feng Shui para la organización y localización de la mesa y las sillas, son las siguientes:

  • La mejor ubicación para ubicar la mesa es la esquina que está diagonalmente opuesta a la puerta de entrada. Lo ideal es poder ver la puerta cuando se está sentado, tener una vista agradable desde la ventana (sino no es posible ambas, tiene prioridad la puerta) y una pared sólida detrás como símbolo de apoyo.
  •  Si por distribución nos toca trabajar con una ventana a nuestra espalda se puede poner una cortina o un estore. También se puede reforzar el sentido de estabilidad y protección colocando una planta grande o un mueble entre la ventana y nosotros. Si tenemos varias posibilidades, lo mejor es sentarse en cada una de ellas y observar cual es la que más gusta.
  • Si no hay más posibilidades que tener nuestra mesa de espaldas a la puerta o cara a una pared, se puede colocar un espejo que ofrezca una vista de la puerta y así relajar el sistema nervioso.
  • La silla que tenga buen apoyo lumbar y una altura ajustable, de respaldo alto que cubra la cabeza y brazos ajustables.
  • Las superficies de trabajo más recomendadas son la rectangulares, circulares, ovales o en forma de riñón.

A la hora de amueblar el despacho es mejor escoger muebles que reduzcan el stress y la irritabilidad con cantos redondeados y colocando los muebles con esquinas en punta fuera del paso, y que tampoco estén dirigidas hacia nosotros cuando estemos sentados.

Sobre la zona donde nos sentamos debemos intentar no colocar estanterías ya que generan sensación de agobio.

En cuanto a la iluminación tendremos una lámpara en la mesa que nos permita centrarnos en el trabajo y  utilizar lámparas de luz graduable para adaptar el ambiente en función de la necesidad.

Hay que evitar el desorden y aquello que no sea de utilidad. Podemos optar por guardar los documentos y papeles organizados en armarios o ficheros para que no estén a la vista, manteniendo un ambiente recogido y ordenado.

Respecto a los colores, cada tonalidad provoca un efecto sobre la energía y la percepción. Según el principio de los cinco elementos hay cinco colores básicos que corresponden a las cinco posiciones generales de la energía.

  • El verde y azul cielo (energía madera) eleva y expande la energía (pequeño Yang) se puede utilizar cuando en nuestro trabajo necesitamos generar nuevas ideas.
  • El color rojo (energía fuego) acelera y activa la energía (Yang grande) podemos utilizarlo cuando queremos expandir nuestros proyectos, irradiar.
  • El amarillo y anaranjado, colores templados (energía tierra), centralizan y coordinan las diversas energías. Recomendados para trabajos que se basan en la comunicación y negociación.
  • El blanco (energía metal) contrae y fortalece la energía (pequeño Yin), favorece la objetividad y el trabajo intelectual. Recomendados para tareas que requieren concentración y actividad mental.
  • El gris (energía metal), negro y azul marino (energía agua) profundizan, aquietan y concentran la energía, ayudan a la introspección. Recomendados para personas que trabajan solas.

Hay que tener en cuenta que cada uno de nosotros tiene preferencias sobre estos colores y estas preferencias pueden variar según tengamos insuficiencia o exceso de esa energía en un determinado momento. No es recomendable pintar todas las paredes con colores fuertes o intensos porque el organismo tiende a saturarse de ellos. Es más fácil que los colores estén presentes a través de cuadros, láminas, objetos decorativos, plantas, obras de arte.

Es importante que tu despacho simbolice tus proyectos y tus metas, esto se puede conseguir con fotos, cuadros y elementos que nos lo recuerden o evoquen como  libros relacionados con nuestros  objetivos. Podemos ser creativos a la hora de representar nuestras metas y proyectos.

El estudio de la programación neurolingüística determina que al pronunciar una serie de decretos y afirmaciones se actúa sobre el inconsciente y se generan nuevos efectos y resultados.

Las afirmaciones son ordenes y programas que van programando nuestro inconsciente, de manera que sea este el que inspire al consciente en aquello que precisamente hemos elegido ver y afirmar. Podemos utilizar frases positivas para reforzar nuestras metas y proyectos.

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